Una pregunta, una sola pregunta que me viene a la cabeza una vez tras otra: ¿seré una mala persona?. Yo no creo que lo sea, nunca he hecho daño a nadie intencionadamente... Claro que he cometido errores y he hecho cosas de las que me he arrepentido, pero yo no creo que sea mala.

Lo que no entiendo es por qué una parte de mí se empeña en hacerme pensar que sí. Recordando momentos dolorosos que desearía haber olvidado, o haciéndome sentir culpable por cada palabra que digo.

No puedo seguir intentando esconderme del mundo, no quiero. Pero hay algo que me impide empezar, dar el primer paso; no sé si es miedo a lo desconocido, o la comodidad de dejarlo todo tal como está.

¿Dónde se quedaría mi antigua yo? Ésa que no tenía miedo a nada, que nunca se arrepentía de lo que hacía, que nunca estaba triste, ésa yo que habría dado lo que fuera por estar en mi situación y habría sabido aprovecharla...

Ahora estoy dejando pasar mil oportunidades, y llegará un momento en el que se acabarán y ya no seré nadie, una amargada sin vida y sin nada que hacer. Pero aquí sigo, sentada en la cama, con los ojos hinchados de llorar y rodeada de papeles de dulces y de paquetes de tabaco. Aquí sigo... sin hacer nada para evitarlo.


Ray Lamontagne, "Hold you in my arms".